Tu historia no te define, te revela 

AGENDA UNA SESIÓN

¿Por qué creemos que el pasado nos define?

Narrativas internas: la voz que cuenta tu historia

No somos solo los hechos que vivimos: somos la historia que interpretamos de esos hechos.
Dos personas pueden atravesar la misma experiencia, pero construir relatos completamente distintos. Esa voz interna que repite “esto me marcó para siempre” o “esto me enseñó” es quien da forma al significado.

Según Neil Patel, el storytelling (la forma en que contamos las historias) es una herramienta poderosa para conectar emociones y dar sentido a lo vivido. Al recontar nuestra historia desde un nuevo punto de vista, transformamos la relación que tenemos con ella y nos da la oportunidad de reescribir nuestra perspectiva.

La trampa del rol de víctima

Cuando te defines por tu pasado como víctima, te estancas en una identidad que limita. Dentro de ese rol:

  • Pierdes agencia, porque crees que todo ya está escrito.
  • Revives culpas y resentimientos anclados.
  • Te comparas con quienes “lo lograron” pese a su historia.

La narrativa de la víctima esquiva momentáneamente el dolor interno, pero impide el crecimiento.
No se trata de negar lo vivido, sino de no quedarte prisionero de ello.

La voz que narra tu pasado es la misma que puede reescribirlo.

Mirar el pasado con compasión: no es borrar, sino reinterpretar

Hablando claro, no puedes cambiar lo que pasó. Pero sí que puedes cambiar la forma cómo lo cuentas y por supuesto el cómo te lo dices.

Carta compasiva al “yo pasado”: escríbete desde el presente, sin acusar, reconociendo tu dolor y tus límites.

Mapa de creencias heredadas: detecta mandatos invisibles como “no merezco” o “debo demostrar siempre”.

Entrevista interna: pregúntale a tus versiones pasadas: “¿de qué querías protegerme?”, “¿de qué tenías miedo?”.

Reescritura simbólica: crea metáforas donde el/la protagonista no es víctima, sino testigo y creador/a.

Cuidado con la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos. El diálogo interno es un arma de doble filo que hay que usar con mucho tiento. Por ejemplo cuando dices “esto me destruyó”, cierras la narrativa y no das posibilidades de avance. Pero si dices “esto me transformó”, se abre un espacio para sanar.
Cambiar una palabra puede transformar toda una memoria.
Decir “sobreviví” en lugar de “me dañaron” no niega el dolor, pero recupera tu poder.

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Tu historia como espejo: lecciones y autoría

Tu historia es un espejo que te muestra patrones, aprendizajes y caminos no explorados.

Identifica los patrones que emergen

Pregúntate: ¿qué temas se repiten en mis relaciones o decisiones?
Las repeticiones revelan las lecciones que aún necesitas integrar. Al reconocerlas es comienzas a liberarte.

Elige nuevos roles dentro de tu narración

No solo eres quien sufrió: también eres quien observa, comprende y evoluciona.
Puedes elegir ser el testigo, el sanador o el creador.
Al cambiar tu rol, reescribes tu destino.

La historia como semilla, no como cárcel

Tu pasado no es un muro, sino un suelo fértil.
De tus experiencias brotan semillas de resiliencia, compasión y propósito.
No estás definido por tus cicatrices; estás enriquecido por ellas.

Como explica Wikipedia sobre la narración de historias, el cerebro humano recuerda mejor lo que está estructurado como relato, porque las historias integran emoción, datos y significado. Tu propia historia puede ser el puente hacia una versión más consciente de ti.

Conclusión

Tu pasado no te encierra. Te enseña. Te revela.

Tu historia no es un sello eterno; es un mapa revelador.
No defines quién eres por lo que te pasó, sino por cómo lo integras y cómo lo narras hoy.

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Asi que cuéntame:
¿Qué versión estás eligiendo al reescribir tu historia?
Deja tu reflexión o frase reveladora en los comentarios.

Angel David Calderón
Angel David Calderón